Propuestas económicas: 3 modalidades de cobro en software

Hay distintas formas de encarar un proyecto de desarrollo de producto con un proveedor, no sólo en lo que respecta a los procesos de trabajo, sino también a la propuesta económica.

Ponerle valor monetario a un producto digital que hoy no existe es muy difícil, y suele ser uno de los puntos clave al momento de comenzar un proyecto con un proveedor.

Como cliente, es muy común hacernos preguntas como ¿De qué forma se paga esto? ¿Tiene un precio fijo y plano? ¿O variable?

A continuación analizamos las 3 modalidades de cobros que más utilizan las software factory, y por cuál nos inclinamos en nuestro caso como proveedores (y por qué).

Proceso de entendimiento

Independientemente del cómo en cuanto al aspecto económico, es importante comenzar los proyectos con un proceso de entendimiento que nos permita a ambas partes entender los siguientes puntos:

  1. Conocernos mutuamente entre proveedor y cliente
  2. De qué se trata el proyecto/producto y qué tan definido está desde el negocio
  3. Qué complejidad y dimensión puede llegar a adoptar
  4. Qué tanto sabe el proveedor del tema
  5. Qué espero como cliente de parte del proveedor

 

Es ideal englobar estos puntos en un proceso de discovery y definición en el que tanto cliente como proveedor alcancen un punto de entendimiento y definición del producto que les permita comenzar a trabajar sobre el mismo.

1) Proyecto cerrado: precio fijo/plano

La modalidad de cobro que históricamente utilizan las empresas de software es la que llamamos proyecto cerrado, en la que el proyecto tiene un valor fijo o plano de N monto.

Esta modalidad a simple vista parece tener una ventaja: como cliente se de antemano cuánto me va a salir el desarrollo del producto.

Desde el lado del proveedor y post proceso de discovery, se suele hacer énfasis en el análisis funcional del proyecto para entender con profundidad hasta dónde podría llegar, se estiman los riesgos, se estipulan las posibles complicaciones, y se cierra una propuesta económica.

Esta última no suele modificarse a lo largo del proyecto a no ser que el proveedor pueda demostrar que los alcances previamente definido se modificaron y requieren revisar los números.

La desventaja principal de esta modalidad es el riesgo que esto tiene.

Construir software es un proceso que por más medido que esté sufre una cantidad de modificaciones de alcance que se dan naturalmente por la evolución de un proyecto.

Las necesidades del negocio van evolucionando a la par del proyecto, junto con las nuevas ideas, y el entendimiento que esa evolución genera.

Este riesgo impacta de lleno en la calidad del trabajo en el largo plazo, y por ende en el resultado final del proyecto.

Es por esto que no sólo pierde el proveedor, sino también el cliente.

2) Proyecto abierto: horas

Otra modalidad de cobro que suele utilizarse es el cobro por horas. En cuanto a la organización, esta es la modalidad más simple.

El equipo del proveedor trabaja N horas, a fin de mes envía un reporte de las horas trabajadas, y yo como cliente las apruebo y las pago.

Las ventajas de esta modalidad son muchas.

Hay flexibilidad para ambas partes, el proveedor puede trabajar on-demand día a día, y se generan horas de trabajo según la necesidad.

Las desventajas de esta modalidad pueden aparecer cuando el proyecto carece de definición.

Al no tener las cosas claras desde el alcance y el posible riesgo, el proyecto puede caer en la trampa del “trabajemos y vamos viendo”.

Si yo como cliente contrato 600 horas por mes de un proveedor, pero hubo trabajo únicamente para utilizar 400, tendría que abonar las 200 restantes.

En este punto es importante la transparencia con el proveedor (definida por contrato), y la flexibilidad.

Se suele hacer en muchos casos que las horas no utilizadas se reubiquen en otro proyecto en curso del proveedor, y por ende no se cobren.

3) Proyecto abierto: equipo

Esta última modalidad no cambia mucho de la anterior, es una variación, y es bastante simple:

Yo como cliente, contrato a proveedor que me va a aportar un equipo de N personas que trabajarán full time para este proyecto, y ese equipo tendrá un valor mensual.

Las diferencias de esta modalidad con las anteriores son claras, y suele ser una de las mejores al encarar proyectos de desarrollo de cierto tamaño y complejidad.

Como cliente cuento con un equipo dedicado a este proyecto con el que puedo trabajar día a día, y el proveedor se asegura de contar con mis necesidades y desafíos mes a mes.

¿Con qué modalidad me conviene contratar?

Habiendo mencionado los pros y contras de cada una, y viendo las claras diferencias, lo importante es entender el expertise que tiene el proveedor.

Uno de los claros problemas es la falta de entendimiento y definición de los proyectos, y los procesos que ayudan a estos siempre van de la mano de la experiencia que tenga el proveedor desarrollando productos en escala.

Independientemente de la modalidad que se elija (siempre recomendamos proyectos abiertos), es indispensable contar un proceso de discovery sólido, y trabajar junto a profesionales que puedan entender las necesidades del negocio.