El error más frecuente al desarrollar productos

Los proyectos de desarrollo de software implican transformación, cambio. Un antes y un después en la forma de hacer las cosas.

Las propuestas económicas suelen ser una información difícil de manejar ya que no todas las empresas requieren las mismas soluciones, el mismo tiempo o la misma cantidad de personas para su desarrollo.

Es importante entender que al hablar de tecnología existen muchísimas formas de encontrar la solución a un problema, diversos planteamientos y formas de encararlo. Eso a su vez hace que sea difícil comparar propuestas y tener claras todas las alternativas que un proceso conlleva.

Soluciones para cada empresa

¿Cómo se puede afrontar este mundo lleno de alternativas?

Con anticipación, esa es la mejor forma. El software a medida tiene las complejidades que todo proyecto a medida suele tener: no se componen de tareas mecánicas, y en este punto la experiencia de los desarrolladores de software y los expertos en el negocio es de suma importancia para diagnosticar los problemas correctamente.

¿Existen paquetes o soluciones estándar? Sí, por supuesto, pero lógicamente no es lo que busca una empresa que requiere de software a medida. 

Al hacer software a medida e implementando metodologías ágiles como SCRUM, técnicas de coaching ontológico y la utilización de Herramientas Low Code, podemos permitirnos generar un flujo de trabajo de constante iteración que tiene una particularidad: la participación permanente del cliente.

La estimación del valor

El primer paso para lograr valorizar un proyecto de estas características es el diálogo y la contraposición de ideas. No se puede estimar un presupuesto sin conocer la empresa, sin entender cuál es el problema que busca solucionar. No es posible resolver estas estimaciones sin pasar por un proceso colaborativo de conocimiento con el cliente. Calcular los costos de un proyecto en el primer encuentro con un cliente no tiene demasiado sentido.  

Esta estimación se debe a la poca información que puede salir de ese primer encuentro. Todavía el desarrollo no está ni cerca de empezar, es necesario medir el alcance del mismo, la complejidad del proyecto y la necesidad estructural del mismo.

Es importante definir todas las fases de un proyecto, establecer una posible duración o estimación de tiempos que luego se va a analizar en relación con la complejidad para que, junto con un equipo de recursos humanos, se pueda estimar cuántas personas son necesarias para el proyecto en cuestión.

¿Y cómo podríamos definir las fases de forma efectiva?

Muchos equipos suelen requerir cierta urgencia con el comienzo del desarrollo de un proyecto, pero es imprescindible ser insistentes con el proceso inicial del mismo, poniéndolo a la altura en cuanto a relevancia del trabajo de desarrollo de producto en sí. Si las ideas están claras desde un principio, el resto también lo estará.

Como cliente, es lógico esperar que el presupuesto estimado no cambie. Y como proveedor, es necesario que intentemos asegurarlo.

Y en esa estructura, el conocimiento de la empresa va a ser la clave.

Por esto es que desde Cultura IT encaramos todos los proyectos de desarrollo con un proceso de discovery o descubrimiento previo a introducirnos de lleno en el desarrollo del producto (aplicando Scrum y demás técnicas mencionadas). 

Durante este proceso de Discovery podemos asegurarnos no sólo de desarmar el proceso que este producto buscará implementar para entender sus partes, flujos de navegación, tipos de usuario y funcionalidades, sino también comprender al negocio que se encuentra detrás de este producto, y cuáles son sus objetivos y desafíos y, por sobre todas las cosas, cómo define el éxito.

Un error común que suele darse con los proyectos de desarrollo tiene que ver con la falta de entendimiento de los objetivos del negocio, y los desafíos que este conlleva. Por más que las partes de los equipos suelen querer definir las cosas rápido y comenzar a desarrollar a los pocos días de dar por comenzado el proyecto (como lo hacen muchas empresas de software), las consecuencias de esto en el largo plazo suelen ser gravísimas. No sólo en cuanto a demoras en tiempo, sino también imprevistos en costos.

Como cliente, esta etapa puede parecer breve, o simplemente fácil, pero requiere mucho trabajo, participación y rondas de iteración. Siendo de suma importancia y tocando puntos tan profundos como los mencionados, puede ahorrarte no sólo muchos problemas sino también tiempo y, por último, ciertos imprevistos al momento de afrontar la inversión.